lunes 2 de enero de 2012

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Hoy bloggeo porque sí, ahí está, con toda la chulería del mundo.

Me quito el reloj (ritual casi olvidado cada vez que escribo un post), tiro los apuntes a un lado (esto no debería hacerlo, debería estar estudiando), y me dispongo a contarles las cuatro cosas que me rodan al alma y que son inmutables, inexorables a mí.

¡Vaya! Esto es como componer una canción o escribir un poema, primero tienes que tener claro qué prima en tu alma y luego dejar que palabras como "rosas", "espinas", "enredaderas", "sangre" se vayan uniendo.



Por ejemplo supongo que eso ocurre con esta canción que les pongo y que a mí me parece genuina, como esta no hay otra igual. Esta la canto yo muy bien, esta y la de "La novia" de Antonio Prieto, pero esta me gusta más.



¿Qué se le va a hacer? Me gustan las canciones que estaban de moda cuando mis padres apenas eran unos críos.

¿Y todo esto era la grandeza del alma que yo les iba a contar? No, no era eso, es sólo que yo no puedo hablarles de lo que siente mi corazón, pues mi corazón habla el lenguaje de otra época, y cualquiera encuentra traductor... Creo que no me hubiese disgustado nacer unas décadas atrás.

P.D.: Es que vengo del pasado.
P.D.D.: Es broma, vengo del futuro.
P.D.D.D.: Todas las posdatas son broma.

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